martes, 16 de junio de 2015

QUÉ SE PUEDE ESPERAR DEL FUTURO DE LA TELEVISIÓN Y DE LOS CONTENIDOS AUDIOVISUALES




La televisión es uno de los medios de comunicación cuya realidad está cambiando más en los últimos tiempos.
Los consumidores están migrando desde este soporte a los nuevos medios de consumo de contenidos que están apareciendo en el mercado, movidos por los cambios en los hábitos de consumo y por el potencial de lo que estos nuevos soportes y medios están ofreciendo. Internet ha eliminado la necesidad de ver los contenidos en el momento exacto en el que son emitidos y ha creado una nueva horquilla de potenciales servicios añadidos, como la facilidad para acceder a más contenidos que nunca o la posibilidad de acceder a los contenidos en más idiomas que nunca. La red lo ha hecho todo mucho más sencillo. 


Y para la televisión ha creado un nuevo entorno con unas reglas de juego mucho más complicadas que nunca. Las cadenas están perdiendo a parte de sus audiencias. Los millennials y los miembros de la Generación Z están prefiriendo emigrar hacia nuevos soportes y están accediendo cada vez más a los contenidos audiovisuales que nacen de forma directa para ellos, como pueden ser los vídeos de YouTube o las webseries. Para ellos, tener que seguir el horario que marcan los programadores de televisión es cada vez menos lógico y prefieren la libertad que supone la red, donde pueden ver lo que quieran cuando quieran. Aunque, lo cierto es que, según datos de Forrester, los millennials no son los únicos que están abandonando y que están dejando de ver la tele de siempre. 


Pero, entonces, ¿qué futuro le queda a la televisión? Lo que está claro es que la televisión ha perdido ya el paso de su edad dorada. A otros medios les pasó antes que a ella. Los datos que llegan desde diferentes mercados apuntan claramente hacia esta realidad. Los consumidores ven cada vez más contenidos creados de forma específica para internet y están siendo cada vez más reticentes a la hora de hacerse con una televisión (no hay más que tomar los datos de la venta de licencias para poder tener una televisión en Reino Unido, por ejemplo, para entenderlo). Y mientras la tele se va apagando un poco, internet va cubriendo el hueco que está dejando.